Pastoral Indígena «Espíritu Santo»

«He venido para que todos tengan vida y la tengan vida en abundancia» Jn 10,, 10

El último sueño del Padre Arnoldo fue la misión entre los indígenas del Paraguay. La Hna. Betha fue enterrada en tierra fértil, como semilla para el futuro, que ese sueño no se interrumpiera definitivamente. Esta volvió a germinar en el año 1977, en Arroyo Guasu, con la Misión Indígena Espíritu Santo, entre la Etnia Avá Guaraní, siendo una de sus iniciadoras la Hna. Mariblanca Barón.

Como toda planta, la misión nació tímidamente. No había derechos para los indígenas, habían perdido la autoestima, la organización comunitaria y el espíritu guerrero y sobre todo, su territorio, como base de su cultura.

Con el lema inicial, que perdura hasta hoy: «Para que todos tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10), se acompañó para revitalizar las organizaciones comunitarias; la religión tradicional; la lucha por el territorio perdido; la recuperación y el sostenimiento de la medicina tradicional, con el aporte de la medicina moderna y el inicio de la educación popular y escolar.

Mirando hacia atrás, vemos que la vida ha sido recuperada en muchos aspectos, pero también hay muchos signos de muerte que hay aparecido y que nos interpelan y desafían.

En la salud se han preparado a los promotores de las diferentes comunidades, mediante cursos de medicina tradicional, parte de cuyo recetario se encuentra recopilado en el libro «Kuatia Ary Guaju», como también enseñanza de la medicina no indígena. todo se ha hecho en diálogo con los oporaíva (líderes religiosos) aprendiendo su sabiduría milenaria.

Hoy día, visitan a las comunidades indígenas ubicadas en Nueva Esperanza, y sus alrededores, en el Departamento de Canindeyú. A parte de compartir la fe cristiana, acogen la riqueza espiritual de ellos, y sobre todo, con la ayuda que se recibe para destinar a esta misión, les acompañan en las luchas por sus tierras, que es en estos últimos años un tema muy preocupante, de lo contrario estarían muy desprotegidos.