«No amemos de palabra sino con obras»

“Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles»” (Papa Francisco)

El Papa Francisco, en su carta apostólica «Misericordia et Misera», presentada al final del Jubileo del Año de la Misericordia de la Iglesia, el 20 de noviembre de 2016, ha establecido la Jornada Mundial de los Pobres, que se ha de celebrar el 33° domingo del tiempo ordinario – este año será el domingo 19 de noviembre. La idea surgió, explicó, durante el Jubileo para las personas excluidas socialmente que tuvo lugar en el Vaticano casi al final del Jubileo, destacando en particular los desamparados.

“Precisamente hoy, cuando hablamos de exclusión, vienen rápido a la mente personas concretas; no cosas inútiles, sino personas valiosas. La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo… Hoy, en las catedrales y santuarios de todo el mundo, se cierran las Puertas de la Misericordia. Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido, al Lázaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia allí se dirige la lente de la Iglesia.… A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»”.
(Papa Francisco,  13 de noviembre de 2016)

Estas palabras del mensaje del Papa Francisco, pueden ser una guía para la celebración de esta jornada, pues es un llamado a salir de nuestras certezas y comodidades, reconociendo el valor fraterno con los pobres, no como destinatarios de una “buena obra”; sino como el encuentro con Cristo pobre encarnado en los hermanos víctimas de la cultura del derroche y del descarte.

Signficado del logotipo y lema:

La dimensión de la reciprocidad se ve reflejada en el logo de la Jornada Mundial de los Pobres. Se nota una puerta abierta y sobre el umbral dos personas que se encuentran. Ambas extienden la mano; una para pedir ayuda, la otra porque quiere ofrecerla. En efecto, es difícil comprender quién de los dos sea el verdadero pobre. O mejor, ambos son pobres. Quien tiende la mano para ayudar está invitado a salir para compartir. Son dos manos tendidas que se encuentran donde cada una ofrece algo. Dos brazos que expresan solidaridad y que incitan a no permanecer en el umbral, sino a ir a encontrar el otro. El pobre puede entrar en la casa, una vez que en ella se ha comprendido que la ayuda es el compartir. En este contexto, las palabras que el Papa Francisco escribe en el Mensaje se cargan de un profundo significado: “Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios.” (n. 5).

Algunas pautas para la animación:

El papa Francisco nos invita a ser una Iglesia viva, donde la imaginación y la creatividad estén al servicio de lo mejor del ser humano para ponerlas al servicio de la solidaridad con los más pobres, al igual que hacía Jesús. No sólo se trata de realizar acciones para ellos sino con ellos y así dejarnos enseñar y evangelizar por la realidad que están viviendo.

Siguiendo las sugerencias de Caritas Internationalis a todas las Cáritas hermanas del mundo para celebrar esta Jornada, apuntamos algunas ideas.

¿Qué podemos hacer?

  • Celebrar la Eucaristía en un lugar simbólico aprobado por el Obispo diocesano, delegado episcopal, párroco… con la participación de las Cáritas diocesanas, parroquiales, comunidades, agentes y personas participantes de los programas.
  • Como sugerencia del Papa, que las comunidades parroquiales inviten a los pobres a sentarse en la mesa de la Eucaristía para hacer más vivo el significado de la comunión y la fraternidad.
  • Organizar momentos de encuentro y reflexión sobre el sentido de la iniciativa del Papa e identificar acciones y gestos concretos que todos puedan realizar en la vida cotidiana y que sean transformadores del estilo de vida de las personas y las comunidades.
  • Reunirse en algún lugar simbólico para la Iglesia local y las Cáritas diocesanas y otras entidades al ser- vicio de la caridad (hospitales, escuelas, centros escucha y atención, residencias de mayores, pisos de acogida, centros sin hogar, otras organizaciones sociales…) con la participación de las personas más pobres, como una ocasión especial para compartir y celebrar la vida, orar, comer, divertirse, ser solidario y testimoniar una nueva fraternidad.
  • Organizar espacios de escucha activa como mesas redondas, reuniones, encuentros donde las personas más pobres compartan su experiencia de vida, su visión de la realidad, sus deseos y sus sueños.
  • Organizar de forma expresa visitas a hospitales, centros penitenciarios, residencias y otros lugares donde poder encontrarse con las personas presentes y dedicarles tiempo y atención más allá de la formalidad cotidiana o de la atención habitual profesional.

En la medida de lo posible, la propuesta es poder ir organizando y pensando todos juntos las acciones a preparar para celebrar esta jornada mundial.

La celebración de esta Jornada es una ocasión especial para poner de manifiesto la participación y la aportación de los más pobres en la vida de las comunidades como un verdadero signo de evangelización y compromiso.

En el siguiente link:

Mensaje MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

 

 

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