Esta es mi historia vocacional y misionera.

japaneseSoy Hna. Chita Lina Matsuko Kanenaga (Young Song Ja Kim), nací el 22 de enero de 1922 en Manchuria – China.

Desde mi niñez mis padres me trasmitían la vida de fe y de gracia de Dios. Recuerdo que, no es que tenía suficiente fe, pero sentía al Señor me iba haciendo sentir su llamada a la vida Religiosa, creo tenía 15 años. A los 18 años iba sintiendo más fuerte mi deseo de ser religiosa y presenté mi deseo al sacerdote de la parroquia. El sacerdote me acompañó con mucha alegría y me dijo “si tuvieras algún título, sería una ayuda grande para la congregación y el servicio que va a realizar”.

Cuando tenía 20 años, por el buen consejo de este sacerdote, con el propósito firme de estudiar enfermería, pedí permiso a mis padres y viajé a Tokio, Japón. Así, ya como enfermera auxiliar, hice casi un año y medio de práctica en el Hospital de Sacre-Machi. Luego, conocí el Hospital Espíritu Santo. Fue una alegría y gratitud tan grande haber sido aceptada como enfermera en este hospital de las SSpS; esta experiencia no puedo expresar con palabras.

Desde entonces ya participé de las oraciones de las hermanas de la comunidad. A pesar de la nostalgia y la tristeza de estar separada y lejos de mis padres, seguí firme. Fue un sacrificio muy grande para mí y he ofrecido por mis pecados, que necesitan el perdón de Dios, y, a la vez, como agradecimiento al Señor, por concederme una profesión para servir mejor en la congregación.

Tenía un deseo de entregarme enteramente para la Gloria de Dios. A pesar de tanto deseo y entusiasmo, muchas veces me sentía débil, pero con la gracia Dios nunca se ha apagado la llama de mi entrega al Señor en la congregación.

Recibí la admisión de ingreso en 1945, un 29 de julio, e ingresé el 6 de octubre de ese mismo año. Hice mi noviciado en 1947 en la casa Provincial de Nagoya-Japón. Emití mis primeros votos el 6 de Julio de 1951. Celebré los votos perpetuos el 6 de Julio de 1955.

Recibí el destino misional para Paraguay en 1966 para atender a los inmigrantes japoneses. Partí de Nagoya el 30 de octubre de 1966; el viaje en barco fue largo, arribamos a Buenos Aires el 18 de diciembre de 1966.

Como misionera mi apostolado continuó en las colonias de la Paz, Sta. Rosa y Pirapó. También en la ciudad de Encarnación.

Asumí la responsabilidad como coordinadora de las comunidades de Pirapó y de la Paz, dedicándome como maestra en el Jardín de Infantes “Espíritu Santo”, tanto, para niños japoneses y paraguayos; junto con las Hnas. Rosariya, Alma Teresita y María Theresia.

Actualmente estoy viviendo en la casa Central de Asunción en la comunidad de las hermanas mayores, cada día dando pasos hacia mi hogar definitivo.

Quisiera decir a los jóvenes que deben abrir su corazón y escuchar lo que Dios desea de cada uno y una. Y que entregarse como consagrados por el Reino crea una alegría indescriptible en el corazón.

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