¿Cuáles son las etapas de la formación a la Vida Religiosa Misionera?

POSTULANTADO O PRE-NOVICIADO

Durante el Postulantado la joven, en un proceso continuo discierne, profundiza y madura su decisión de seguir a Cristo según el Evangelio y a encontrarse con Él en la propia vida. La vida en comunidad le permitirá lograr un mayor conocimiento de sí misma y a familiarizarse con el estilo de vida y de apostolado en nuestra Congregación.


NOVICIADO

El objetivo del noviciado es ayudar a la novicia a profundizar su relación con Jesucristo. La joven continúa discerniendo si la vida religiosa misionera es su llamado; de tal modo que pueda hacer una elección libre y responsable en la entrega total de sí a Dios en la vida consagrada. Al mismo tiempo, crece en nuestra espiritualidad y profundiza su conocimiento sobre la herencia espiritual de nuestra congregación (cf. C 518).


JUNIORADO

«El Juniorado ayuda a las hermanas a lograr la madurez humana y religiosa que les permita decidirse a la entrega definitiva a Cristo en los votos perpetuos en nuestra Congregación». (Cf. Constituciones 528)
Durante los años de votos temporales las hermanas continúan creciendo en la vivencia de su fe, en disponibilidad para el servicio misionero y en fidelidad a la Congregación.
Este tiempo, debe favorecer un crecimiento positivo en la calidad de su vida consagrada así como su respuesta al llamado de Cristo y al compromiso con su misión. Se esfuerzan por crecer en su capacidad de integrar su vida espiritual, comunitaria, estudios y servicio apostólico. También procurarán avanzar en la auto-confianza, y madurez personal como en la capacidad para vivir y trabajar con otros (cf. C 528)